Creí que estaba cerca de mis hijos… pero cuando le compré a mi hija un cepillo de dientes, me di cuenta de lo lejos que estaba de conocer sus gustos. «¡Mamá! ¡Un cepillo de Barbie! ¿Cómo pudiste comprarme uno así?», gritó la pequeña. «Querida, si tu fiesta de cumpleaños fue de Barbie», dije con dulzura, tratando de no mostrar lo agredida que me sentí. «Mamá, eso fue hace dos largos meses. Yo ya no juego con Barbies», dijo ella, enfáticamente. Con una agenda llena, y el consecuente agotamiento, es difícil mantenernos al día en los estilos de cepillos de dientes. Pero es una obligación encontrar tiempo para dedicar a nuestros hijos. Investigaciones recientes muestran que los niños que hablan con sus padres, participan en actividades juntos y construyen tradiciones familiares son menos propensos a involucrarse en actividades peligrosas.
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