Leer la Biblia en nuestro país no es ilegal, como lo es en Laos. Gracias a Dios, en nuestro país no estamos sujetos a multas ni a ir a la cárcel, como sucede en Vietnam. No cuesta el salario de una semana obtener una copia, como ocurre en Filipinas. Si bien no libramos batallas con obstáculos externos para leer la Biblia como las que acabamos de mencionar, sí libramos batallas con barreras internas cada día. Tal vez estamos entre la mayoría que no lee la Biblia regularmente. Seguramente lo consideramos, nos preparamos para tratar e incluso hemos empezado haciendo buenos intentos pero, aun así, no logramos hacerlo un hábito. ¿Qué podemos hacer?