Como creyentes, Dios nos ha llamado a restablecer nuestras relaciones unos con otros. Hay siete pasos bíblicos para restaurar el compañerismo: 1. Habla con Dios antes que con la persona. Si oras acerca del conflicto antes de ir con el asunto a un amigo, descubrirás que tú o la otra persona cambian de parecer sin ayuda de nadie. Nuestras relaciones serían mejores si solo oráramos por ellas. Haz como David en sus Salmos: usa la oración para ventilar hacia arriba; cuéntale a Dios tus frustraciones. Él nunca se sorprende ni se disgusta por nuestro enojo, dolor, inseguridad o cualquier otra emoción. Muchos conflictos se originan en nuestras insatisfacciones. Cuando esperamos que una persona satisfaga una necesidad que solo Dios puede suplir, nos exponemos a la decepción y la amargura. Santiago nos dice que muchos de nuestros conflictos obedecen a la falta de oración: «De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros?… Codiciáis y no tenéis… No tenéis, porque no pedís» (Santiago 4:1-2). 2. Toma la iniciativa siempre. No importa quién haya sido el ofendido o quién ofendió a quién, Dios espera que des el primer paso. No esperes a que la otra persona lo haga. Preséntate…
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