Tener una vista espiritual no se da nada más así porque sí, a menos que alguien como Eliseo ore por ti para que Dios abra tus ojos y puedas ver en el ámbito espiritual. Tener una vista espiritual es el resultado de vivir en una constante intimidad con Dios; tan estrecha, que podamos ver lo que Dios ve, pensar como Él piensa, sentir lo que Él siente y amar lo que Él ama. ¡Cómo olvidarnos de esa historia en 2 Reyes 6! Despuntaba apenas el alba, cuando el criado de Eliseo se asomó por la ventana. Aquellos que parecían árboles y arbustos en medio de la oscuridad realmente tomaron forma humana al ir clareando el día. Un gran ejército de soldados, caballos y carros se apostaba alrededor del horizonte. Un escozor le recorrió el cuerpo al verse indefenso junto a su amo Eliseo, y el pánico se apoderó de él. Los días anteriores habían estado llenos de amenazas. El rey de los arameos ya estaba harto de la forma en que se desbarataban todas sus coartadas contra el pueblo de Israel, y cuando supo que Eliseo era el que revelaba a los israelitas todas las estrategias que planeaba secretamente en su alcoba y con su gente de confianza, ardió en ira contra él. Y es que Eliseo no era un hombre común y corriente. Era un hombre lleno del Espíritu de Dios.