La ocupación diaria de la santidad

Cuando pensamos en santidad, nos vienen a la mente nombres de grandes hombres bíblicos o gigantes de la fe contemporáneos. Pero la santidad no está reservada exclusivamente para un cuerpo elite de mártires, místicos y ganadores de premios Nobel. La santidad es la ocupación diaria de cada cristiano. Se hace evidente en las decisiones que tomamos y las cosas que hacemos, hora por hora, día por día. El heroísmo es una proeza extraordinaria de la carne; la santidad es un acto común del espíritu. El uno puede traer gloria personal; el otro siempre le da la gloria a Dios. Podemos mencionar como ejemplo aquella señora que asistía diariamente a la prisión para hablar con los prisioneros y…