Inmunes a la maldición

Cuando un hijo de Dios vive en obediencia y rectitud hacia Él, camina en Su bendición, y no hay poder humano ni de las tinieblas que pueda maldecirlo. La obediencia a Dios mantiene al enemigo alejado de nuestras vidas, como dice en Santiago 4:7: «Por tanto, someteos a Dios. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros». Someterse a Dios habla de obediencia. De nada sirve que nos pasemos recitando versículos bíblicos y orando cuando estamos en desobediencia; el diablo solo se ríe de nosotros. Hay una historia en Números que nos muestra la importancia de la obediencia en los hijos de Dios y la lluvia de bendiciones que viene como resultado de ello a nuestras vidas y nuestras familias. En su vagar por el desierto, el pueblo de Israel acampó en las llanuras de Moab. Venía de ganar todas las batallas con sus demás…