El modo en que oras determina el tipo de vida que vives. Si solamente haces oraciones pequeñas, comunes y para salir del paso, entonces vivirás una vida pequeña, común y para salir del paso. Pero cuando tienes la audacia de pedir a Dios grandes cosas, le pides que abra puertas que de otro modo podrían no abrirse nunca. Le pides que restaure una relación que parece totalmente terminada. Cuando tú haces oraciones del tamaño de Dios, verás la grandeza del poder de Dios. A lo largo de toda la Biblia vemos este principio. Elías oró para que no lloviese, y durante tres años y medio no hubo lluvia. Josué oró para que hubiese más luz del día, y Dios detuvo el sol. Eliseo oró por protección, y sus enemigos que estaban justamente delante de él no lo reconocieron. Dios lo hizo invisible. El denominador común es que ellos pidieron a Dios que hiciera lo impensable. Si quieres llegar a tu más alto potencial, tienes que tener esa misma audacia. ¿Cuándo fue la última…