Un viejo proverbio judío (yiddish) dice: Men tracht un Got yacht, que traducido libremente significa: La mejor manera de hacer reír a Dios es decir: «yo tengo mis planes». Traducido literalmente, este dicho significa: «Planes de hombres, risa de Dios». Como la mayoría de los proverbios yiddish, este tiene su lado humorístico, pero con un ángulo importante. Este proverbio reconoce que el universo es todavía en muchas formas impenetrable. El ser humano será capaz de descifrar la estructura del genoma humano o el curso de las estrellas, pero no hemos podido hacer un mapa del futuro. Hacemos nuestros planes, elaboramos significados y pensamientos y, de pronto, la vida viene y nos cambia todo. Una de las cosas que más atrae en este proverbio es la humildad esencial hacia Dios. Entretejida entre sus palabras, está la sabiduría de la gente que se acostumbró a las vicisitudes de la vida. Ellos sabían que los vaivenes y las vueltas de la vida son impredecibles, y que no debería