Del Hosanna al Crucifícale en un instante

Jerusalén era un caos aquel domingo, cuando Jesús hizo su entrada triunfal. La ciudad estaba llena, en preparativos para la fiesta de la Pascua. Jesús, no hacía mucho tiempo había resucitado a Lázaro, y cuando la gente escuchó que Jesús se dirigía hacia Jerusalén, . se agolpó en su encuentro, no solo para – verlo a Él, sino para ver a Lázaro y constatar el milagro. Llenaron los caminos para ver pasar a aquel hombre tan impresionante que hacía milagros y resucitaba a hombres de la muerte. Al ver pasar a Jesús montado en un pollino de asna, tal como había sido profetizado muchos años antes (Zacarías 9:9), tomaron hojas de las palmas como símbolo de victoria y le gritaban: ¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel (Juan 12:13). Hosanna es una palabra aramea que proviene de las dos palabras hebreas hosha-na, que significan «sálvanos-te rogamos». Cabe mencionar que el nombre de Jesús en hebreo es Yeshua, y significa salvación. Con estas palabras lo aclamaban como Rey y lo reconocían como el Mesías que vendría a salvarlos. Los fariseos, al ver este espectáculo, decían frustrados: «Mirad, todo el mundo se ha ido tras Él» (Juan 12:19), ¡y planeaban regresar a Lázaro a la tumba!…