Cuando te falta la esperanza

Agua. Todo lo que ve Noé es agua. El sol del anochecer se ahogaba en ella. Las nubes se reflejaban en ella. Su barco estaba rodeado de agua. Por fin, el barco chocó con algo, y dejó de balancearse. La esposa de Noé miró a su marido, y Noé abrió la escotilla de un golpe y asomó la cabeza. El casco del arca estaba apoyado en tierra, pero la tierra seguía llena de agua. Envió una paloma. Regresó temblorosa y agotada, sin haber encontrado ningún lugar para posarse y dormir. Entonces, justo esa mañana, volvió a intentarlo. Sacó una paloma de las entrañas del arca y subió por la escalerilla. Despidió a la paloma con una oración, y estuvo mirándola hasta que apenas parecía un puntito en el cielo. Se pasó el día esperando el regreso de la paloma. Entre una tarea y otra, abría la escotilla y buscaba. Ni por la mañana. Ni después de comer. Ni por la tarde.Ahora el sol se está poniendo, el cielo se está oscureciendo, y subió a mirar por última vez…