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de 2010

Salmo 30.5
Porque su ira es solo por un momento, pero su favor es por toda una vida; el llanto puede durar toda la noche, pero a la mañana vendrá el grito de alegría.


Cuando le fallamos al Señor y la iniquidad ha hecho estragos en nuestra vida, al Señor no le queda otra opción más que disciplinarnos para poder erradicar de nosotros la plaga del pecado. Esa disciplina es dolorosa pero a la vez, momentánea. Es como una inyección administrada a un enfermo, indispensable para la sanidad. Puedes estar seguro que cuando Él termine su obra, continuarás experimentando Su favor sobre ti y disfrutaras de una alegría plena.




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